¡NO SOPORTO A MI SUEGRA(O)!

 

 

Dr. Luis Arocha Mariño.

Fundador de la Unidad de Comunicación Humana y Terapia Familiar (UCOHTEF) de la Universidad Central de Venezuela

Llamamos suegro(a) precisamente al padre o madre de nuestra pareja. Eso es algo sumamente importante ya que estamos involucrando sentimientos y emociones totalmente diferentes a nuestra propia experiencia, en caso de que te encuentres quejándote de su comportamiento. Me explico.

Fueron con esas personas con quienes aquel(la) que elegimos para fundar nuestra propia familia heredó, creció, se educó y formó para afrontar la vida con todas las vicisitudes que conlleva, elaborando así un conjunto de valores, creencias, criterios, costumbres, hábitos y comportamientos moldeados al ritmo y toque de ese sistema familiar y que configuraron su personalidad que ahora exhibe, tanto a conciencia como en modo automático. Es decir, tu pareja es el producto de las respuestas que fue generando en el largo transitar con tus suegros, así que es prudente revisar las relaciones con ellos no sólo desde tu extrañeza en cuanto a procederes, sino también desde esa perspectiva de que allí fue donde tu pareja abrevó la sabiduría que posee, cualquiera que ésta sea.

De tal forma que la oportunidad es de oro para que uds. (tu pareja y tú) revisen cuál es el tipo y calidad de relación que tienen y puedan generar una nueva familia adecuada a las expectativas y deseos de uds. como tal y no que simplemente sean una versión repetida de lo que aprendieron durante las respectivas infancias, cuando se encontraban bajo la tutela de los respectivos padres, pues, en las relaciones humanas no hay verdades o mentiras, mejores o peores formas de vivir, sino acuerdos o desacuerdos en cuanto a las estrategias de cómo afrontar la terca realidad indiferente a nuestras propuestas. Compartir valores, creencias, criterios de formación de familia presente y futura, comportamientos congruentes o incongruentes con los objetivos y metas soñadas son los temas que hemos de colocar sobre el tapete para resolver en conjunto, como un solo equipo, las diferencias con las respectivas familias de origen.

Siempre insistimos, particularmente a los novios y recién casados, la importancia de darle mantenimiento constante y reparación a los cuatro aspectos principales de una pareja que se entiende y sale adelante como tal, ante cualquier inconveniente externo:

  1. AMOR: es decir, el deseo pleno de compartir lo que venga con entrega y disfrute sensual y sexual.
  2. RESPETO: aceptación y consideración de las diferencias de pensamientos, emociones, sentimientos y acciones personales.
  3. COMUNICACIÓN: entendimiento mediante la escucha, observación y propuestas claras de los acuerdos y desacuerdos, y
  4. PLAN: proyecto supervisado y seguido de hacia dónde se dirige esta nueva familia en cuanto a cuánto crecerá (hijos), finanzas, educación, socialización, ocio, etc.

Bajo esta mirada atenta, continua y correctiva es que no sólo valorarás diferente a tus suegros y sabrás relacionarte armónicamente con ellos, sino que sentarás las bases de tu familia propia, exitosa y feliz.

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