¿Por qué y cómo fracasan o triunfan las parejas?

 Dr. Luis Arocha Mariño. Psiquiatra y neurotecnólogo con más de 40 años de experiencia en coaching y terapia de personas, parejas, familias y organizaciones. Trainer en PNL y creador de NEUROCODEX -macromodelo de la experiencia de vivir-. Docente de la facultad de medicina, UCV, desde 1979. Co-Autor de “Ten la vida que quieres y te mereces con NEUROCODEX”, “PNL para mujeres” y “PNL para el hombre actual” entre 10 libros acerca del arte de vivir plena, saludable y felizmente escritos en colaboración con su esposa Laura Montilla.
“Ya no podemos vivir inocentemente. Por primera vez en la historia de la Humanidad contamos con verdaderas herramientas de dominio personal y de influencia humana para producir acuerdos armoniosos, consensuados, pacíficos y sustentables. Nuestra misión es conocerlas, dominarlas y aplicarlas correctamente, en forma supervisada y vigilante.”
Aforismos NEUROCODEX

Lamentablemente las cifras acerca de los fracasos en las relaciones de pareja van en aumento en los últimos años. Las estadísticas promedio indican que de cada cien parejas que se unen con la sana y santa intención de permanecer juntos en forma armónica y feliz el resto de sus días, en tan solo tres años un poco más del 70% de ellos están en conflictos severos, odiándose, amenazándose, separándose, divorciándose o simplemente soportándose críticamente. Cuando metemos la lupa escrutadora de la ciencia (la frase es del ilustre profesor de medicina Max Sánchez Araujo) en dichas relaciones, nos encontramos con que el principal motivo para tales diferencias radica en el hecho de que solemos ignoran ciertas reglas de la naturaleza vinculadas a nuestra condición neurológica: los géneros somos diferentes en cuanto a nuestra manera de percibir, procesar y decidir en torno a las situaciones que se presentan cotidianamente en la vida. Suele ocurrir en los miembros de las parejas que fracasan, esto es, modifican en forma importante las expectativas iniciales en cuanto a la permanencia armónica, dos grandes transformaciones en la relación. Primero, la convivencia va modificando lo que inicialmente fue una expectativa no expresada, pues no es muy frecuente que los novios, por ejemplo, compartan en términos descriptivos lo que son esperanzas generalmente inconscientes, tales como la manera de abordar la cotidianidad, el pago de los costos de vivir, destino de los ahorros, educación de los hijos, manejo del tiempo libre y otra cantidad de cosas que inevitablemente van a ocurrir una vez que se consolide la unión. Como cada género, por otro lado, dispone de una impronta previa de cuál en específico es su función –mezcla de un código genético más lo que recibimos como educación de nuestros propios padres o representantes- tendemos a suponer que ese es el patrón que el otro miembro de la pareja debe seguir para hacer posible la armonía. Si están distantes estos rasgos que han de ser complementarios en lugar de opuestos, lo más fácil y frecuente es que se inicie el distanciamiento y luego las peleas, las que conducen a las separaciones traumáticas y por lo tanto a la consideración de que la pareja fracasó en su intento de ser felices juntos.
Muchos años de investigación e inteligencia colectiva de profesionales ligados a la búsqueda de la armonía y el entendimiento humano, particularmente en el caso de las parejas, así como la observación minuciosa del casi 30% de parejas exitosas desde la perspectiva de construir vida familiar saludable, llevaron a la construcción de un septálogo que nos permite orientarnos hacia la felicidad plena en pareja y familia.
1. La pareja es la creación de un conjunto que requiere cuidadosa atención, particularmente desde el punto de vista afectivo. Podemos afirmar que en el caso de la pareja uno más uno son tres (1+1=3), es decir, cada uno más la relación.
2. La relación requiere tiempo y cuido. Es necesario dedicarle algún tiempo y espacio para alimentarla correctamente.
3. La relación consta de Deseo, Respeto, Comunicación y Plan de desarrollo. Descuidar alguno de estos aspectos puede resultar muy costoso.
4. Los géneros somos complementarios, no opuestos. Como llave y cerradura; pitcher y cátcher. Cada uno haciendo algo distinto del otro, sólo que las actividades se complementan para darle fuerza a la RELACIÓN.
5. El cultivo de la relación pasa por el respeto a las características diferentes de cada género. El estudio, aceptación y comprensión de los rasgos que nos caracterizan como género son indispensables para la buena marcha de la relación. La célebre frase de John Gray “los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, es cierta.
6. Todas las parejas pasan por crisis que han de ser reconocidas y abordadas inteligente y cuidadosamente para que fortalezcan la relación. Las más frecuentes son: el matrimonio o decisión de convivir bajo el mismo techo, el declive inicial de la fase pasional, la llegada de los hijos, el tercer y el séptimo año, los cambios de trabajo o vivienda, la jubilación y los cambios biológicos.
7. El amor no es igual a pasión ni a deseo, es la resultante de la interacción de los cuatro aspectos de la relación: deseo, respeto, comunicación y plan; y crece o se atrofia según cultivemos dichos componentes.
Existen muchos mitos alrededor de la idea de por qué aumentaron las separaciones en los últimos tiempos. De hecho hace aproximadamente medio siglo las cifras eran mucho menores, sin embargo la permanencia en las uniones estaba mediada por valores y creencias de fuerte corte religioso que hacía que las personas soportaran más y mejor las diferencias, mientras que en la medida en que dejaron de ser valores consistentes la fidelidad y el compromiso existe una mayor facilidad para romper los acuerdos, centrándonos más en cómo nos sentimos que en las obligaciones que como seres humanos responsables debemos generar para la vida en convivencia.
En conclusión podemos afirmar que vivir en pareja requiere de un cuido y aprendizaje de competencias más allá de lo que espontáneamente creemos conveniente y posible. Solemos decir en nuestra institución que ya no podemos vivir ignorante e inocentemente, pues es manera segura o una garantía de fracaso en la vida. Así que lo prudente es estar atentamente dispuestos a cada día aprender más y más los secretos del buen vivir, con la alegría del buen constructor de existencia noble y humana.

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